Santoña, maravillosa Cantabria
- Archivado en: Artículos
- Fecha: jul 24,2009
En la comarca de Trasmiera, y situada en la bahía de su nombre, se encuentra el municipio Santoña, en la zona oriental de Cantabria (España) Justo, al pie del monte Buciero. Unos 48 kilómetros la separan de la capital, Santander.
Santoña era conocida en la Edad Media con el nombre de Puerto, o Puerto de Santoña y así consta en muchos documentos.
La comarca de Trasmiera, forma parte de las zonas históricas de la Comunidad Autónoma de Cantabria, que ostenta una sola provincia llamada Santander. Su envidiable situación, entre las bahías de Santoña y Santander, costa que se identifica con la mezcla de acantilados y playas de inusitada y desigual belleza.
También de atávicos orígenes el asentamiento de Santoña, según hablan los hallazgos del monte Buciero, que señalan al Paleolítico Superior. Y de posteriores excavaciones en los terrenos de la iglesia, se concluye que sobre el siglo I, fue escenario de un importante asentamiento romano, tal vez, -o más bien, con total seguridad- favorecido por las actividades portuarias.
Pues el puerto de Santoña, no en vano es uno de los más importantes de Cantabria, y motor principal de su economía. Toda la historia está para decirnos, que, a su abrigo, o socaire, para hablar en términos marineros, se han establecido las industrias conserveras y de salazón, más significativas de la costa cantábrica.
Su patrimonio está contado por perlas como la Iglesia de Santa María del Puerto, edificación de estilo románico de la segunda mitad del siglo XIII, uno de los primero Monasterios de la zona (Benedictinos siglo VIII) y fundada por Santiago Apóstol en sus misiones por territorio español durante el año 37. Nada menos que, con categoría de Catedral.
Y, dentro de la oferta turística de Santoña, no se podría jamás obviar el preciosismo de este patrimonio. Que, de forma objetiva y testimonial, se erigen sus tres fuertes: Napoleón, San Carlos y San Martín.
Si bien, los dos últimos en su época, no sirvieron de mucho -o prácticamente de nada- pues sus defensas eran tan débiles como desestructuradas. Fueron los invasores, en este caso los franceses del ejército de Napoleón, los que se encargaron de remodelar y habilitar debidamente. Añadiendo el suyo propio, con el nombre de su general en jefe, constituido a sí mismo como emperador. Quien, dicho sea de paso, murió en el destierro, con la somera compañía de sus glorias en el recuerdo.
Para solaz de veraneantes, cuenta con esta hermosa playa, la de Berría, que en euskera significa “nueva”. Aunque esta comunidad no pertenece a vascongadas, la afinidad de cercanía no evita confluencia de nombres.
De fina y blanca arena, y más de dos mil metros de longitud, es una apetecible ribera que no se puede soslayar.
Santoña tiene un calendario festivo de excepción. Desde sus carnavales, recuperados en 1981, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, donde sus marineros vecinos hacen honor a sustento y profesión, usando disfraces de todos los peces más conocidos.
Septiembre, mayo, julio, agosto, Nuestra Señora de la Merced, la Virgen del Carmen, El Día del Niño, entre otras, ocupan el mencionado calendario.
¿Ustedes han probado las anchoas de Santoña? ¿A qué esperan?
Feliz fin de semana, y, aquellos que se encuentren de vacaciones, aún están a tiempo de viajar hasta Cantabria.
























