Más lugares, verdaderamente conmovedores
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- Fecha: Jul 31,2009
Verdaderamente, sin temor a errores, hay pueblos que determinan un sentimiento. Hoy les traemos en primer lugar, la Marina D’empuriabrava, lugar que muy bien pudo servir para imbuir al más grande de nuestros pintores:
La inspiración de Dalí… “Muy cerca de Cadaqués, retiro vacacional de Salvador Dalí, en la costa mediterránea del Ampurdán, Marina d’Empuriabrava, alberga este rincón portuario de excepcional paisaje.
La costa del Ampurdán forma parte de la Costa Brava, desde los acantilados a pequeñas playas que se encuentran al norte, entre la frontera francesa y el cabo de Creus. A la altura del macizo del Montgrí, frente al cual se encuentran las Islas Medas hasta largas playas de fina arena en la Bahía de Roses.
El litoral se extiende desde el cap de Creus al macizo del Montgrí, destacando en esta zona de Parque Natural de los ‘Aiguamolls’ y la playa de dunas de San Pedro Pescador. Al sur del macizo del Montgrí se encuentra la desembocadura del Ter y extensas playas como la de Pals hasta el cabo de Begur donde la costa vuelve a levantarse sobre el mar para formar acantilados y calas.
Una verdadera maravilla de la naturaleza, la presencia de la tramontana -- un viento frío y turbulento del norte -- particularmente intensa en el Ampurdán, da cabida a numerosas referencias literarias y artísticas para formar parte esencial de la caracterización creativa y simbólica de la comarca, a la que han contribuído decisivamente numerosos literatos y artistas, como Josep Pla o Salvador Dalí, para muestra de inmejorables frutos autóctonos del lugar.
El poeta -- también ampurdanés -- Carles Fages de Climent escribió la oración al Cristo de la Tramontana, muy popular en el Empordà, que luego inspiraría un lienzo de su amigo Salvador Dalí, expuesto en el Teatro-Museo Dalí. También Gabriel García Márquez se refiere a la tramontana en Doce Cuentos Peregrinos.”
Granada, tierra soñada por mí…mi cantar se vuelve gitano cuando es para ti… así dice la canción, y así se lo contábamos:
“La ciudad del Albayzín, la Alhambra, los Jardines del Generalife, belleza nazarí que inspira arabescos. Vericuetos, túneles, mazmorras, enormes y deformados eunucos guardando el serrallo. Velos hasta los ojos que no tapan la belleza, sino hacen que se agrande. Misterio en pupilas brillantes de mujer, que solo puede mostrar su hermosura en la mirada. Y siquiera sin levantarla.
Pero Granada se levanta, si. Se alza a los cielos para contarle al mundo lo grandioso de su historia.
Cuando hablamos de historia sabemos que existen sinónimos para no repetirse como el ajo. Sin embargo al utilizarlos, se hace muy difícil no dañar al contexto. Ya que, si usamos determinados vocablos, en no menos determinadas escrituras, corremos el riesgo de parecer embusteros. Además de ilusos, e incluso irrespetuosos.
Leyenda, es uno de estos equivalentes. Y esta palabra ya sabemos que significa historia, pero la historia no siempre es leyenda. Pues –por ejemplo- hablar de leyenda en Granada, sería un insulto a todas las historias de este planeta.”
“… En la Comunidad Autónoma de Castilla y León, España, se encuentra la ciudad de Benavente.
Con una población de 18.000 habitantes, aproximadamente, fíjense en la imagen todo lo que puede ofrecer. Y eso es solo una pequeña muestra, de lo que más adelante intentaremos mostrarles.
A 75 kilómetros de Zamora –ya se habrán dado cuenta que volvemos a la Ruta de la Plata- y unos 744 metros de altitud sobre el nivel del mar, deja que los ríos Órbigo y Esla unan las aguas bajo su casco urbano. Eje de reunión entre Los Valles y Llanuras de Tierra de Campos, ambas comarcas obviamente distintas, física o económicamente.
De nuevo juega una baza importante la colocación estratégica de una urbe, de modo que mucho antes de nuestra era, ya tenía una identidad o entidad preclara. Pues, el romano Antonino la incluye en su itinerario, cuando estaba poblada por una tribu de astures. Brigencio, aparece de nombre la comarca, y brigecienses, era su patronímico.
Y –permitan la redundancia- una vez más, se nos muestra lo colosal y especialísimo del patrimonio que atesoran nuestras ciudades. Como decíamos al principio, en la imagen hay testigos como la Iglesia de Santa María de Azogue, iluminada en la noche serena y calma de Benavente.
Casas como la de Barrios, Marceliano Mancha, Soledad González, La Encomienda….la Espadaña de la Hermita de San Lázaro, fachada del hotel Mercantil (siglo XIX) o la iglesia de San Juan del Mercado.
Todos ellos, mezclando pasado e historia rancia, a costa de sudor y sangre, para disfrute de los días de paz que vivimos. Por fortuna.”
Saludos cordiales, y feliz fin de semana, vacaciones, y demás asuntos.

























