Puente Viesgo, destino saludable de la Vega del Pas
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- Fecha: jun 12,2009
La localidad cántabra de Puente Viesgo es reconocida por su balneario y el interesante conjunto de cuevas que se abren en las colinas de piedra caliza y que fueron decoradas en la prehistoria por los moradores de finales del Paleolítico. Estas cuevas forman uno de los más significativos complejos de cavernas prehistóricas de España.
En documentos del año 980 ya se cita este asentamiento bajomedieval y un puente romano construido sobre el río y que fue destruido en 1937; el actual es una reconstrucción. Naturalmente la localidad de Puente Viesgo debe su existencia al manantial que brota a orillas del río Pas, cuyas aguas termales comenzaron a explotarse a finales del siglo XVIII, entonces ya se apreciaban las cualidades de los baños de agua sulfurosa del pueblo, en el que se construiría un balneario que ha sido objeto de una importante reforma, para convertirse en uno de los más modernos y valorados complejos hostelero – termales de España.
En su conjunto, el valle del Pas ofrece todo cuanto el visitante espera encontrar en la Montaña. Un relieve recio, una naturaleza generosa, un paisaje con personalidad, un variado y rico patrimonio cultural y etnográfico, y un sinfín de posibilidades excursionistas. Así, el valle queda definido por el modo en que se complementan el paisaje natural y el paisaje modificado y mimado por el hombre. En los días soleados, es todo un espectáculo ver como la luz se refleja en el verde manto de los prados, ofreciendo ese característico aspecto aterciopelado.
El paisaje es el elemento que define la personalidad de la comarca, porque se trata sin duda del más singular de los paisajes montanos de la cordillera cantábrica. Creado por actividad del hombre durante cinco siglos de constante laboreo ganadero, se caracteriza por la abrumadora presencia del prado y el ingente patrimonio construido que se asocia a esta actividad. La cultura pasiega encuentra sus iconos en el modo de expresión, en la singularidad del atavío tradicional o de los utensilios de uso cotidiano como el palanco o el cuévano, en actividades como los juegos de bolos o el salto pasiego, o en aquellas otras vinculadas a su propia historia, como las amas de cría.
Cuevas de Monte Castillo
Sin duda, un valor sobresaliente de este destino es el conjunto de cuevas paleolíticas ubicadas en el cercano lugar de Monte Castillo. En su interior se conservan dibujos de caballos, bisontes y otros animales, así como unas cincuenta huellas de manos, casi siempre de la izquierda. Una espacio natural en el subsuelo que fue decorado y utilizado por nuestros ancestros a modo de santuario. Los tintes utilizados en las figuras, como el ocre y los demás colores se conseguían a partir de los minerales de las cuevas.
Este grupo de oquedades naturales es un laberinto subterráneo que el hombre utilizó hace unos 12.000 años, durante el periodo magdaleniense, para sus representaciones de especies animales muy similares a las descubiertas en la cercana y más popular Cueva de Altamira.
Notables hallazgos que se deben al descubrimiento en 1903, por Hermilio Alcalde del Río, de la cueva del Castillo, y los posteriores descubrimientos de La Pasiega (1911), Las Monedas (1952), La Flecha y Las Chimeneas (1953). Alcalde del Río no sólo fue su descubridor sino que consiguió convencer al Príncipe Alberto I de Mónaco, entusiasta de los estudios prehistóricos, para que sufragara las investigaciones en las principales cavernas de la región, con participación de los mejores especialistas del momento. El benefactor financió en 1911 la publicación de Les cavernes de la Région Cantabrique, obra fundamental para el conocimiento de este patrimonio de incalculable valor.
El Templo del Agua, una nueva dimensión del bienestar
A lo largo de su historia, han sido muchas personas las que han visto beneficiadas del poder terapéutico de estas aguas en las antiguas casas de baños. A principios del siglo XX se inaugura el Gran Hotel Balneario de Puente Viesgo y por el que pasan ilustres personalidades del mundo de la literatura y de la sociedad de aquella época como Benito Pérez Galdós, Menéndez Pelayo o el Marqués de Comillas. Hoy estas instalaciones son un referente dentro de su especialidad, habiéndose convertido en uno de los lugares más valorados y frecuentados, entre otros, por importantes selecciones nacionales de fútbol, baloncesto, balonmano, así como por deportistas de élite de otras especialidades.
Destaca en sus instalaciones el Templo del Agua, un espacio pensado y diseñado para conseguir el máximo bienestar y relajación. En un circuito único se puede disfrutar de una gran piscina con chorros, río contracorriente, cascadas, jacuzzis, camas de agua, chorros y cuellos de cisne, etc, o sumergirse en las técnicas de relax más placenteras de todas las civilizaciones que han hecho del agua termal una fuente de salud y bienestar: sauna finlandesa, baño de vapor, duchas de contraste, cabina de hielo, caldarium…
Las nuevas instalaciones, cuya decoración recuerda a las antiguas termas romanas aportan un elemento de valor al Complejo Termal de Puente Viesgo, al ser un circuito único y diferenciador abierto a aquellos que quieran disfrutar de un espacio creado para dejarse llevar, para disfrutar solo o en compañía.
Rutas por los alrededores
Es recomendable e inevitable, además de visitar los excelentes establecimientos hosteleros que dan fama a la población, realizar un pequeño recorrido a pie por el sendero que sigue la orilla del río, que parte bajo el puente que comunica con el balneario.
Desde Puente Viesgo, siguiendo el cauce del Pas, se encuentra Vargas, con una destacada iglesia, aunque más conocida por su buena oferta gastronómica y por los restaurantes que convierten los pescados en manjares.
A dos kilómetros está Castañeda con su impresionante colegiata de Santa Cruz, construida en el siglo XII. Al salir de Puente Viesgo puede tomarse la N632 en dirección Puerto del Escudo, entrando así en el valle de Toranzo, apropiado para excursiones por llano y montaña y también de generosa oferta gastronómica. La tradición ganadera secular está en la base de los productos naturales que conforman la materia prima de nuestras mesas. La leche y sus derivados han sido comercializados con éxito a lo largo de varias generaciones. Los helados pasiegos, los sobaos y las quesadas, los quesos frescos o de nata, las mantequillas… han alcanzado siempre en estos valles una elevada cualificación.
Para saborear mejor el encanto de este magnífico valle se puede ir por la carretera regional que discurre paralela a la nacional, junto al margen opuesto del río Pas. Otra opción interesante, más pausada, es recorrer a pie o en bicicleta la senda verde de los valles pasiegos.
La senda verde atraviesa en buena medida el sector más septentrional de la comarca, entre los municipios de Santa María de Cayón y Castañeda, precisamente el ámbito de transición entre el modelo de ocupación pasiego de las cabeceras de los valles Pisueña, Pas y Miera, y el característico de la marina cantábrica.
El visitante tendrá la oportunidad además de recorrer bellos rincones urbanos en villas llenas de encanto y tradición, donde la plasticidad de las edificaciones populares de solanas y corredores se entremezclan con la opulencia de obras barrocas como soñanes, o el clasicismo de la arquitectura nobiliar del siglo XVII, representado en muchos palacios que engrandecen la arquitectura de los pueblos cántabros.

























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