San Miguel de La Palma…ISLA BONITA
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- Fecha: oct 31,2008
Por la señal de la santa cruz… Santa Cruz… de La Palma. Así podría persignarse un cristiano, al divisar tanta belleza junta.
Una más del archipiélago Canario, cuyas costas baña el Atlántico, frente por frente al gran continente africano, en su parte noroeste. Con un clima que roza el trópico, se convierten en las Islas Afortunadas por excelencia.
Desde el aire, al sobrevolar la isla, se puede ver casi un perfecto corazón. Y en tierra, lo es. Víscera socavada por innumerables erupciones desde el principio de los tiempos, que construye sus ciudades sobre añadidos de lava.
Como paradigma, su capital Santa Cruz. Parte de la ciudad y el puerto, se sitúan en el remoto derrame de lava del volcán La Caldereta, que, al quebrarse la parte noroeste de la pared, facilita su vertiginosa llegada hasta el mar. Y así, brutalmente enfriada, forma lo que se llama “colada basáltica”, permitiendo su conversión en tierra firme a través del tiempo.
Fundada en el siglo XV con el nombre Villa de Apurón, respetando siempre su aborigen calificativo Benahoare que significa “mi tierra” en guanche, y rebautizada con el título de “Muy Noble y Leal…” por Felipe II, cuando ya se llamaba Santa Cruz de La Palma, se siente ultrajada y destruida un siglo después, aproximadamente, por el pirata “pata de palo”, menos conocido por François Le Clerc.
Superados todos los avatares de su historia, aparece ahora como una ciudad de estilo clásico, citando variados estilos arquitectónicos de España, Europa y América, beneficio que consigue de ser el punto de intersección de tres continentes, por la importancia de su puerto. Las casas renacentistas, balaustradas de madera, con dos pisos, que salpican sus calles, nos hablan de unos tiempos en que el buen gusto estaba por encima de muchas cosas.
Por la carretera que lleva de esta ciudad a Los Llanos de Aridane, pasando el antiguo aeropuerto, entra el viajero en un paraje profundo, de cumbres y revueltas, vegetación profusa -por poco jurásica- que le deja al otro lado como una visión soberbia. Del presente, al pasado y al futuro; tras el túnel de la cumbre, el sol y un precioso valle: “el Valle de Aridane”. Impresionante.
Otra población que debe ser visitada, sin vacilar. Porque está muy cerquita Tazacorte y su puerto, donde se pueden degustar exquisitas lapas con una salsa verde única, además de cualquier otro producto del mar, con él por testigo, que es donde mejor se aprecian los sabores de sus frutos. Y para no contrariar, unos atardeceres de excepcionales emociones.
Algo más allá, pasando Tijarafe, el amante del senderismo y la naturaleza más salvaje, se puede adentrar en el mejor escenario del mesozoico, La Caldera de Taburiente. Situada en el Parque Nacional del mismo nombre; con ríos que nacen allí mismo, helechos gigantescos, y algún que otro puente de madera construido con la intención de no descalabrarse por un barranco -que los hay, incluso algunos de hasta 700 metros- es la prueba decisiva del origen volcánico de todas las islas Canarias.
Paisaje y entorno alucinante, fuera de disimulos.
Tiene otras poblaciones como San Andrés y Sauces, Puntallana, Puntagorda, El Paso, Fuencaliente… Mazo, en cuyo término se encuentra el aeropuerto; y llegando a la capital, Breña Alta y Breña Baja, con la playa de Los Cancajos, donde se puede disfrutar de magnífica instalación hotelera.
Y no debemos de olvidar el Roque de Los Muchachos. Montaña enorme que alberga el observatorio a 2.396 m de altitud, que, según lo que se habla, puede hospedar al telescopio más grande del mundo. Se escribe pronto, pero nada más ni nada menos que 1000 millones de euros tienen la culpa. Y dejará a la altura de un pimiento al que ya cuenta hoy con el mayor espejo -10,4 m de diámetro- y se llama GTC, o Gran Telescopio Canarias, que también mira las estrellas desde allí. No se asusten, pero se dice de éste E-ELT, que llegará cerca de 42 metros de diámetro. Para pensar.
Gentes acogedoras de habla cadente y melosa, los Guanches –o sus descendientes- facilitarán la estancia a cualquier viajero, caminante o turista.
¿Lo del tsunami…? Unos científicos argumentan las posibilidades, y otros, dicen que no existe tal posibilidad.
Es una isla bonita, y que nadie especule con la corrección de tal sobrenombre.



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